martes, 2 de febrero de 2016
Ventana a unas ruinas
Ven,
escúchame;
en las cenizas de este
puente me maté yo.
Ahora,
en este pecho desfigurado es donde intento resucitar
abrazándome,
baboso,
a una vida que no creo merecer.
Aquí la ducha, donde me disuelvo sin mucho dramatismo.
Aquí unas baldosas que conocen
mi torso demasiado bien.
Aquí el armario con sus muertos,
al fondo,
el desierto en el salón.
Y esto, esto es mi habitación,
y aquí me siento
a dejarme masticar por el tiempo.
Hago castillos, soplo para deshacerlos,
me asomo a mis ventanas
(vosotros les llamáis fotografías)
susurro tu nombre,
dudo dos segundos
y me agarro a esta cama sin hacer,
lo único que
se ha
quedado
a flote.
Hasta donde alcanza tu vista,
todo esto son los restos de mi mundo.
Mi mediocre mundo, donde
las lágrimas no pagan
un motivo para seguir.
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